Amarte Fue La Razon - Jenny Del.epub <99% Free>
Ninguno de los dos habló durante unos segundos que parecieron eternos. El mundo exterior desapareció; solo existían ellos dos y el rastro del tiempo grabado en sus rostros.
Elena cerró los ojos. Al hacerlo, casi pudo oler el perfume a madera y lluvia que siempre lo acompañaba. Recordó la última tarde en el muelle, cuando el sol se teñía de violeta y las olas parecían susurrar secretos que ellos no querían escuchar. Él le había tomado las manos, transmitiéndole un calor que todavía parecía quemar su piel en las noches más frías. Amarte fue la razon - Jenny Del.epub
Hacía exactamente diez años que Julián se había marchado, dejando tras de sí un vacío que el tiempo, obstinado en su curso, no había logrado llenar. No fue una despedida con gritos ni reproches; fue el silencio de una decisión inevitable el que fracturó sus mundos. Él tenía un destino trazado por el deber y la distancia; ella, un arraigo ciego a la tierra que la vio nacer y a las promesas que no podía romper. Ninguno de los dos habló durante unos segundos
La lluvia golpeaba con fuerza los ventanales de la vieja casona en las afueras de Madrid. El sonido era un eco constante, casi rítmico, que compasaba los latidos de un corazón cansado. Elena sostenía entre sus manos una taza de café ya frío, con la mirada perdida en las sombras que proyectaba la chimenea. En su regazo descansaba un viejo cuaderno de tapas de cuero desgastado, el guardián de sus memorias más profundas, aquellas que dolían pero que se negaban a morir. Al hacerlo, casi pudo oler el perfume a
Elena dio un paso atrás, permitiéndole entrar. La lluvia goteaba de su abrigo sobre el suelo de madera, pero a ninguno le importó. Él dejó la caja sobre la mesa y se acercó lentamente, temiendo que ella fuera solo un espejismo fruto de la tormenta.
Al abrir la puerta, el viento helado le azotó el rostro. Frente a ella, empapado por la tormenta y con los hombros ligeramente encorvados por el peso de los años y el cansancio, estaba él. Julián no llevaba equipaje, solo sostenía una pequeña caja de madera entre sus manos. Sus ojos, antes llenos de la urgencia de la juventud, ahora reflejaban una calma profunda y una determinación inquebrantable.

